lunes, 8 de septiembre de 2008

Libre albedrío

No sé si me creo los horóscopos, me parece que no. Tengo mis dudas sobre las fases lunares, pero tengo que reconocer que si afecta al mar ¿por qué no? Hasta hoy tenía también dudas de que el viento, el sol o la lluvia tuvieran un poder tan fuerte. Hoy creo que lo tengo claro, aunque me gustaría tener cerca a un científico que pudiera darme razones para confirmar que afecta y mucho. Hoy no ha sido un buen día y la verdad es que tengo que reconocer que por muy nublado que esté, por mucho que llueva y por mucha presión que haya por culpa de esas nubes, la razón de un mal día suele ser una persona, dos, tres, la raza humana, mísera como ratas a pesar de su capacidad para lograr grandes cosas. Odio a esa humanidad perversa que esconde su mediocridad tras el insulto a los demás, odio a la humanidad que rasga la piel de la otra humanidad hasta encontrar el órgano más débil y estrujarlo como una esponja podrida. Supongo que lo que hace grande al ser humano es su capacidad para elegir, su capacidad de elegir el bien frente al mal. Lo triste es que aunque el mal tenga su sitio en la estantería, cerca del bien, en la balanza siempre pesa más, siempre duele más y la alegría hay que dorarla mucho para que brille tanto como un pequeño mal.